Cecil B. deMille decía que las películas deberían empezar por un terremoto, y a partir de ahí, subir en intensidad. Pues bien, respetando esta máxima, empezamos el especial de cine polémico por lo más alto (o lo más bajo, según se mire): la terrible ‘Saló o los 120 días de sodoma’ (‘Salò, o le 120 giornate di Sodoma, Pier Paolo Pasolini, 1975). Sin lugar a dudas, la experiencia más extrema que he vivido jamás con un film. No existe nada igual. Nada. Es una película que mucha gente conoce sólo de oídas, o, a lo sumo, ha visto alguna escena en concreto que le ha provocado el más absoluto de los rechazos.
Prohibida en infinidad de países, un atentado contra Dios según la iglesia, una película fascista y sanguinaria según cierta parte de la crítica, los desvaríos de un loco comunista según la otra parte. Un escándalo para todos. Lo que voy a intentar explicar con esta crítica es si ‘Saló’ es simplemente la obra de un enfermo o hay más tras sus imágenes de violencia y vejación, tras la sangre y la mierda. No será un viaje agradable, pero en fin, yo mismo me lo he buscado.


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